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Los problemas financieros más comunes de todo emprendimiento.

A la hora de emprender toda persona debe tener, además del entusiasmo, conocimiento de los posibles problemas financieros más comunes de todo emprendimiento que pueden presentarse con la evolución de su empresa. Es conocido el concepto de “El valle de la muerte”, en el que se explica el periodo inicial de un negocio y sus riesgos de desaparición. Se considera que el equilibrio llega en un periodo de aproximadamente 3 años.


Las finanzas representan la combinación de los recursos monetarios y de crédito para el correcto funcionamiento de la compañía. La desestabilización de las mismas pone en riesgo el futuro de la empresa. 

Estos son algunos de los problemas más comunes

Los primero años de todo emprendimiento son realmente duros. Los emprendedores buscan afanosamente hacer rentable su negocio, concentrados en la facturación, el producto, el armado de los equipos y las ventas. Cuándo las ventas acompañan y los ingresos son constantes, el crecimiento es intenso, es fácil confundirse. No son pocas las veces que ocurre que los emprendimiento se concentran sólo en el plano económico, pero olvidan que la fortaleza y viabilidad de un negocio son sus finanzas. De nada sirve facturar millones si no los cobro; si mi cashflow es negativo, o si tengo atomizada mi cartera de clientes.  Estos son algunos de los principales problemas.

Falta de financiamiento.
Los cálculos mal hechos representan un gran problema para el desarrollo financiero. No conocer con exactitud cuánto dinero es necesario, cuánto dinero ingresa, cuales son los gastos fijos, cuál es el cashflow de nuestro negocio  y cuál es el crédito al que podemos acceder, perjudica el balance y por lo tanto el buen funcionamiento del negocio. Usualmente el acceso al crédito es difícil para el emprendedor o la PyMe. 

Ausencia de planificación.
Según el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro, no tener un plan de negocios, objetivos claros y metas insuficientes afectan considerablemente el crecimiento de nuestro emprendimiento. De la misma manera, no tener un fondo para eventuales inconvenientes o contratar personal no calificado al que debemos reemplazar entorpece el plan y por lo tanto, será más complicado llegar a los objetivos.

Administración deficiente del dinero.
La falta de un presupuesto claro, no tener fechas fijas para el cobro (ni para el pago) a los clientes, adquirir más deuda de la que podemos sostener, refinanciar una y otra vez posponiendo para el futuro, tomar riesgos innecesarios son problemas que pueden acabar rápidamente con nuestro negocio.

Incumplimiento de compromisos.
Ser ambiciosos está muy bien, pero comprometerse con un producto o servicio que no podemos brindar es perjudicial para nuestra imagen y credibilidad. De la misma manera, entrar en cesación de pagos a proveedores, impuestos y personal es un terreno peligroso.

Poca experiencia en negocios
Abaratar los precios para poder vender más, encargarnos de temas sobre los que no somos expertos, llevar a cabo malos contratos, convenios y arreglos, tomar decisiones sin tener toda la información posible son definitivamente acciones que no nos ayudan en lo absoluto.

 

¿Qué podemos hacer?

No todas son malas noticias. Un problema, es problema porque existe una solución. Acá podrás considerar algunos puntos de vista que te servirán para tener una mejor salud financiera. 

Considerar varias formas de financiamiento.
Tener en cuenta otro tipo de aportes financieros para la empresa abre un panorama más amplio. No solamente el aporte del dueño o los socios es válido y vital, también podemos recurrir a entidades bancarias, tarjetas de crédito, organismos estatales, sponsors, convenios con proveedores, otras empresas, alquiler o venta de activos, patrocinios corporativos son algunas de las opciones a tener en cuenta.


Planificación, planificación, planificación.
Hacer las preguntas adecuadas:
¿Cuánto quiero cobrar por mi producto/servicio?
¿Qué financiamiento puedo ofrecer?
¿Necesito tomar deuda si o si?

Sentarse a definir un plan de negocios con un presupuesto acorde es la columna vertebral de cualquier emprendimiento. Definir estrategia y objetivos es el mapa de ruta a seguir.

Sabio manejo del dinero.

Establecer fechas de cobro, separar el dinero para pagar impuestos, mantener las cuentas claras con proveedores y personal, calcular correctamente los gastos fijos, conocer el tiempo del dinero "en calle", organizar el programa de facturación, cubrir primero las deudas, actualizar los precios y honorarios, ser creativo y prudente, aprovechar descuentos e incentivos por pagos por adelantado, reducir costos son muy buenas costumbres para mantener al negocio financieramente sano.

Conocer nuestros límites.
Debemos ser conscientes de que el crecimiento de una empresa lleva tiempo, dinero y sobre todo, mucha paciencia. La clave es tener los pagos al día, cumplir con nuestras obligaciones tributarias y realizar un correcto balance entre el dinero que ingresa y el dinero que sale. El negocio debe ser rentable y sostenerse por sí solo en un periodo determinado de tiempo

Saber delegar.
Nuestras ganas de tener éxito pueden ser enormes, pero no necesariamente nuestro conocimiento sobre cómo alcanzarlo sea el correcto. Saber delegar es vital, contratar profesionales para los aspectos que no dominamos, como contadores, abogados, gestores y asesores, puede contribuir enormemente en el progreso del negocio.

En resumen, planificar, tener objetivos claros, ser transparente son el flujo del dinero, y ser paciente son muy buenas prácticas para tener un negocio exitoso y financieramente saludable.